domingo 3 de abril de 2011

Goles en contra (manual para que te pierdan el respeto)

Un ejemplo simple y concreto de cómo el resultado termina siendo radicalmente opuesto a la intención inicial.

Una marca de whisky de origen escocés se vende en una promoción en el supermercado regalando una botella de Coca Cola de 1,5 lts, para hacer el popular cóctel whiscola.

La tradición es que los whiskies que se emplean para esa mezcla son los de menor calidad, es más, es de intuir que el origen de la combinación sea una forma de “pasar” la bebida espirituosa.

La lógica sería entonces: si voy a hacer whiscola compro el más barato, si voy a tomar whisky compro el mejor.

Mala idea de marketing del tipo que tachó esa marca del segmento de whiskies escoceses de segunda línea, para ponerlos a competir con los nacionales, pero con una diferencia de precio favorable a los de acá. En la franja de los que se mezclan.

Y todo eso por regalar una coca de 1 y medio, que sale menos de 30 pesos y no compensa para nada lo que se pierde en imagen al autoproclamarse como un whisky digno de ser cortado con una bebida dulce.



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