lunes 4 de octubre de 2010

UN PAIS A PRUEBA DE VIVOS (es la ley que te castiga)

ANCEL supone que la gente pretende defraudarla. La que hace bandera con el hecho de ser la empresa de los uruguayos (la telefónica estatal) piensa que éstos pretenden perjudicarla, ¿y quién podría culparla?

En base a esta premisa la empresa diseña mecanismos a prueba de vivos, o de avivados, que terminan por perjudicar a sus propios clientes.

Un ejemplo de esto me ocurrió hace pocos días nada más.

Durante algunas semanas, por circunstancias fortuitas, tuve la posibilidad de probar Internet móvil de ANCEL. Como lo encontré un servicio razonable de acuerdo a su precio (para lo que es hoy Internet en Uruguay, está claro) me decidí a contratar el servicio.

Cuando concurrí a la agencia me encontré con una sorpresa inesperada: al tener ya un contrato vigente –tengo un teléfono por contrato desde hace tres años- no podía suscribir un nuevo contrato a menos que lo hiciera con la garantía de un servicio de teléfono fijo. (¡!)

Mis años de cliente de la empresa sin haberme siquiera atrasado un solo día en el pago de ninguna de las facturas no sirven para demostrar que lejos de mi voluntad está “joder” a la empresa de la que tengo una cuotaparte, en mi condición de Uruguayo, como ANCEL pregona.

Cuando pregunté por el motivo de estos requisitos, el funcionario de la agencia privada en la que contraté el servicio (si, lo contraté, porque lo necesito) me explicó que es para evitar que “cualquiera de estos gurises que tienen 18 te hagan un contrato y te lleven un teléfono de estos, que pueden valer hasta cinco mil pesos”.

¿Y yo que culpa tengo? No parece lógico que a un cliente con varios años de comprobable conducta creditica intachable con la propia empresa se le obligue a concurrir con un familiar que tenga otro servicio con otra empresa (ANTEL) para poder contratar un servicio.

Al final tuve que pedirle a mi madre que desatendiera sus propias actividades para ir conmigo hasta el local a firmar como garante.

Parece poco serio, pero es la realidad a la que nos vemos obligados por vivir en un país lleno de vivos y de empresas que piensan más en evitar que las perjudiquen que en favorecer a sus clientes, que en este caso son sus propios dueños.

2 comentarios:

  1. Después de dos años de tener el servicio de internet de ANCEL puedo decir lo siguiente:

    LOS ODIO!!!!

    por suerte ahora le voy a dar de baja.

    Saludos, RIvero, un abrazo!

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  2. Completamente de acuerdo, Marco, excepto en un detalle que no es menor: Antel y Ancel no son dos empresas diferentes: es la misma empresa. Las facturas de los servicios móviles es emitida por Antel. Ancel, al parecer, es solamente un nombre de fantasía de un producto de la empresa

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