Lo del título es una posible respuesta a la hipotética pregunta “¿Qué tipo de Intendente quiere Treinta y Tres”?
Esto no va dirigido directamente a Dardo Sánchez, vencedor de la última elección municipal, ni a Gerardo Amaral, ganador de la anterior, sino a ambos, o más bien, a ninguno de los dos, sino a lo que el electorado asume que ellos le darían.
Esto es como buscar puntos de contacto entre ambos candidatos, ganadores de la misma elección con cinco años de distancia, más que encontrar una razón para el resultado de una elección.
Amaral ganó su elección saliendo en bicicleta por las calles de la ciudad, sacando a relucir su prestigio de profesional popular, con mucho trato con la gente.
Dardo Sánchez, en cambio, no se apoyó en su perfil profesional, sino en su carrera política y su vínculo desde ella con gente de todo el departamento.
Hasta allí nada de novedoso.
El asunto viene en la explicación hipotética de la derrota de Amaral. Para empezar a entender hay que decir que el Frente Amplio pierde la elección contra el Partido Nacional que llegó en una inédita unidad entre sus tres candidatos.
De los tres postulantes blancos Sánchez no era del de mejor discurso, no era el del programa más completo, ni el de la reputación de buen administrador. Era el más popular, más que los dos médicos que eran las otras opciones partidarias.
Fue una paliza inédita. Sólo la lista de Sánchez tiene casi el 30 % de los Ediles en la Junta Departamental. Si se suman los de sus aliados tiene más del 40 % de las bancas.
Esto marca claramente qué tipo de Intendente quiere la población: un Intendente al que sentir próximo. Algo que Amaral les prometió y no les dio. Algo que Sánchez prometió y difícilmente podrá dar.
Porque cuando se gana la Intendencia hay que gobernar. Para eso se postula en una elección, que no debiera ser un concurso de popularidad, sino de talento para llevar adelante la conducción de un gobierno. Y cuando se gana hay que gobernar, no ser amigable, porque gobernar implicar tomar decisiones que van a ocasionar rechazo, que van a tener su costo político, que van a cotar pases de facturas.
Esas cosas no se prometen en la campaña. Nadie dice que va a tener mano dura con los funcionarios, que va a salir a sancionar para mejorar esto o lo otro, que se va a ser inflexible con las infracciones. Nadie transmite este tipo de cosas, solo se limitan a mostrarse haciendo cosas que luego no van a poder hacer, a menos que dejen de gobernar para dedicarse a cultivar su popularidad.
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